viernes, 9 de septiembre de 2011

[Génesis de un alma] Capítulo 9 - Cuatro

Allí estaba, completamente al este de la isla. Era la mazmorra de Incarnam, el antro de un archiconocido monstruo: el minilubo albino. Una caverna "subterránea" en una isla flotante, es el colmo de los colmos. Te asuste lo que te asuste vas a acabar aterrado en una esquina, ya sea por vértigo o por claustrofobia.

Justo a las puertas de la mazmorra estaba Ma'ster Donge, como de costumbre. Es un ocra de pelo violeta y vestimenta verde radiactivo y rojo chillón que advierte a todos los aventureros del riesgo que corren al cruzar las rejas que mantienen al minilubo albino internado en aquel lugar.
La reja en cuestión sólo se puede abrir presionando una baldosa con un mecanismo de engranajes que permiten que esta se abra. Está situada en frente de la entrada pero con espacio suficiente como para poder abrir la puerta sin riesgo de que una zarpa aparezca de dentro del antro y te desmonte en cubitos de aventurero.

En ocasiones me pregunto si alguien moriría por una traición similar. Está claro que si alguien entraba en la mazmorra sólo optaba a dos finales posibles si no quería ser devorado por la bestia; o terminaba con la vida del montruo o necesitaba de alguien que lo sacase activando el mecanismo desde fuera.

Como de costumbre, Ma'ster me preguntó si sabía qué me esperaba dentro de la cueva. Y como de costumbre le respondí que allí me esperaban aventuras y riquezas. Él dice que siempre le contestan todos lo mismo. ¿Pero qué espera? ¿Acaso prefiere un "Oh, Dios mío, Dios mío, vamos a morir..."?

Ma'ster quiso proponerme una misión, si lograba alcanzar la otra salida de la cueva, venciendo al minilubo albino que la protegía, me daría una recompensa.
Así que, sin pensármelo mucho le di la llave correspondiente, me posicioné sobre la baldosa en cuestión y, mientras se abrían las rejas, corrí adentro del pasadizo intentando recordar cuantas salas tenía la mazmorra de Incarnam.

"Una, dos... Sí, cuatro, tiene cuatro. Creo. Lo que significa que cuatro salas son las que me separan ahora mismo de mi vida..."







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